Yace cual ciervo atropellado,
en filas de postes por un camino carcomido.
Entra en su ojo, mira el miedo
que cae por carreteras robado!,
momentos cosidos al barro,
qué vale su aliento herido?,
tan solo quedaras al último respirar! ,
ya te vas?,.. adiós hálito,
nunca morir fue elegante,
más absorbed de las cuencas las lágrimas del olvido.
Los ángeles se estrellaron contra lagos,
ahora conocedores de la soledad,
revuelven brumas a cada alado tránsito del malhadado destino,
y los bosques sangran, se parte una rama,
así suena la boca del árbol, no hay grito, tan solo crujido.
Si embestir contra cada ciervo los coches sin sentido,
sangrando sus ojos sin párpados a una luz larga,
animales que pasan fronteras asfaltadas del bosque transgredido,..
Dónde empuñaron carreteras?,
hiriendo piel verde con sierras y tractores dentados,
comen las máquinas, ayunan los perseguidos.
Bramita bajo las ruedas, vida en un consumido,
desnudos duermen los ángeles,
abrazados a sus rodillas escaldadas,
al implorar un momento que viva entre siglos.
Tanta levedad los dejó encogidos.
Oh bosque de mujer sin piernas!,
llora de nuevo otro hijo abatido.
Y ahora escucho como los árboles con esclerosis crujen,
se rajan para forjar las cruces,
la vida se cansó de ser pesada realidad,
ahora quiere ser levedad
para inmolarse en una surrealista plegaria,
los ojos le sangran
por el sufrimiento de sus hijos,
los ciervos atropellados en bosques descuartizados
me han crucificado en un cadalso de desconcierto ..
y yo le digo a los "últimos tiempos" :
Antes de iros cerrad la puerta y apagad las malditas luces,
ahora dejadme descansar en paz...
Solo y herido.
Poema original de JAVIER SALINAS. con réplica final de Carlos M.
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