Córvido




Soy dueño de un cuervo 
que simula ser hospitalario, 
es algo uraño, tal vez 
un poco amargado.

Un cuervo 
que le gusta ir de negro brillante, 
aunque muy en el interior, 
siempre a sido blanco.
Un rapaz que osa alimentarse 
de las vísceras de la melancolía,
que bebé de las osamentas de la poesía
y escupe puras rebuscadas habladurías.

Soy dueño de un cuervo
que está inmerso en un viaje 
bajo un cielo destrozado 
y sobre un mundo 
aun más descuartizado,
siempre empeñado a sobrevolar 
con pentagruélico deseo 
la litografía de una extraña luna 
matizada de múltiples tonos, 
buscando en cada claroscuro 
las certezas, 
lo onírico, 
una razón, 
una duda,
alegrías
y aún con más valor 
el derramar una lágrima.

¡Vuela cuervo¡
 los alambrados acechan...

¡Vuela cuervo¡
los mártires ya ofrecen la carnada...

¡Vuela cuervo¡
la realidad te va a desmembrar
las alas.





Texto y dibujo
Carlos M



Titulo del dibujo: Noctem corvux


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