La promesa del pecado



No llores por los mártires
que los muertos 
nunca se pondrán de pie,
no levantes muros 
dónde no los necesites
si tus alas pertenecen
al amanecer.

Se ha mutado en tu espalda
un quemado plumaje de sueños
cuando cierres los ojos
vuela por los aires
 recorre un horizonte 
de colores rojos

Tienes que al fuego acercarte
y ver, si puedes quemarte.

¡Adelante!
 Incinerate como una tea
de esa fiebre 
que te quema.


Texto y dibujo: Carlos M




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