La promesa del pecado
No llores por los mártires
que los muertos
nunca se pondrán de pie,
no levantes muros
dónde no los necesites
dónde no los necesites
si tus alas pertenecen
al amanecer.
al amanecer.
Se ha mutado en tu espalda
un quemado plumaje de sueños
cuando cierres los ojos
vuela por los aires
recorre un horizonte
de colores rojos
de colores rojos
Tienes que al fuego acercarte
y ver, si puedes quemarte.
¡Adelante!
Incinerate como una tea
de esa fiebre
Incinerate como una tea
de esa fiebre
que te quema.
Texto y dibujo: Carlos M

Bellísima imagen. Me ha recordado a un Ícaro, a un sueño...
ResponderEliminarUn beso.